El amigo Darío Alejandro Giuliani, a quien agradecemos, nos ha permitido gentilmente reproducir el siguiente texto de su autoría:
DE SICHER A LOESCHBOR, DOS GRITOS PARA ENDEREZAR LA HISTORIA...
La historia los recordará como dos equipos forjados para torcerle el brazo al destino incierto y por momentos oscuro.
Dos planteles con muchos puntos en común. Ambos se coronaron con goles de jugadores que ocupaban puestos en su defensa (Nestor Sicher,lateral izquierdo en 1985 y Gabriel Loeschbor, zaguero central en 2001). Tanto a unos como a otros los dirigían caudillos de voz ronca y gestos paternales. Tipos que sabían muy bien absorber las presiones. Hombres de la noche, con códigos, ellos eran Alfio Coco Basile en el ascenso y Reinaldo Mostaza Merlo en el 2001.
A los dos la fiesta los encontró en días de semana y lejos de Avellaneda. El ascenso fue un viernes por la noche en cancha de River y el quiebre del maleficio fue un jueves sofocante por la tarde en Vélez.
Los dos dieron la vuelta después de empatar 1 a 1 (ante Atlanta para ascender y ante Vélez para ser campeones). Ambos grupos debieron correr, meter, sufrir y transpirar mucho para lograr sus objetivos.
A los bravos hombres del Coco Basile la gente les va a agradecer por siempre el retorno a la Primera División "A" cuando muchos daban por descontado que la Academia jugaría por tercera temporada seguida en la vieja Primera "B". Ellos devolvieron orgullo y sentido de pertenencia.
A los muchachos de Mostaza Merlo se los evocará por haber quebrado un conjuro que parecía eterno, que era sofocante y que estaba desgastando al club social, deportiva y económicamente. Ellos trajeron horas de felicidad y calma en medio de un descalabro institucional grave.
A ambos equipos los siguió siempre una multitud de creyentes, locos, fanáticos, tenaces, obstinados y soñadores que habían depositado en ellos las últimas esperanzas de las que disponían. Ambos elencos no le fallaron a la gente.
Hoy estamos a 33 años del regreso al círculo privilegiado del fútbol argentino y a 17 años de haber vuelto a salir campeones a nivel local luego de 35 años de desventuras.
Del grito de gol de la Fiera Sicher que buscó un ángulo en la noche de Nuñez a aquel cabezazo del Flaco Loeschbor que estremeció al barrio de Liniers y a todo el país. Dos gritos que enderezaron el rumbo del viejo Racing. Dos goles que a medida que pasan los años son mas mágicos, más emotivos y más conmovedores.
La historia de los clubes de fútbol la escriben un poco sus logros, sus fracasos, sus alegrías, sus tristezas y también sus goles. Estos dos gloriosos equipos de la historia de Racing hicieron dos goles impostergables y con un punto más en común, ambos fueron convertidos un 27 de diciembre, ambos sirvieron para poner la historia en su lugar...
Darío Alejandro Giuliani (el cronista eterno).

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